viernes, 31 de agosto de 2012

Día 46. Avergonzada de ver mis pensamientos



Caminando el punto de ver que mis pensamientos surgen de mí, y que he estado proyectándolos y reflejándolos en los demás, y pensando que saben lo que pienso, creyendo que saben lo que surge de mí y temiendo eso.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma proyectar mis pensamientos en los demás, donde no me permito ver lo que realmente ocurre, lo que se está permitiendo y aceptando, por proyectar los pensamientos, e interpretar cuando otra persona piensa algo, creyendo que sé lo que piensa, y queriendo de alguna manera arreglarlo, justificarlo, solucionarlo, no viendo que ya se ha aceptado y permitido ese pensamiento que ha surgido en mí, que he reflejado en otra persona, y que ahora quiero detener, por ver las consecuencias manifestadas en mí, tales como reacciones físicas, no viendo que la manera de tomar responsabilidad es con el proceso, con el cual camino el perdón a mi misma, respiro a través de los pensamientos y detengo mi participación en ellos, entendiendo cómo los creé y cómo funciona la mente.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear la emoción del miedo ligada al pensamiento de lo que los demás piensen de mí, temiendo no gustarles o agradarles, temiendo que mis gestos, movimientos, miradas, palabras, sonidos, sean interpretados de manera que se creen una idea de lo que yo esté pensando en es ese momento, donde me muevo entonces para querer agradar, para intentar corregir la idea que creo que otros tienen de mí. Sin ver que estoy queriendo corregir las consecuencias de lo aceptado y permitido en mi mente, por medio de la mente, lo cual no funciona así, ya que ese intento es tratar de gustar a los demás, creándo ansiedad y frustración por ver que no puedo cambiar lo aceptado de forma mágica.
  
Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer verme reflejada en los gestos de los demás, y así buscar todo tipo de reacciones dentro de mí, tal como interpretar los movimientos que hago y definirlos como reacciones y supresiones que tenga dentro de mí, para generar angustia y ansiedad al ver la persona que ‘creo que me refleja’ va a ver esto de mí y a sentirse confusa acerca de quién yo soy, enjuiciándome como un ser extraño que ha aceptado ‘mucha mierda’, y separándose de mí sin querer comunicarse conmigo o tener un acuerdo de apoyo conmigo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer mantener lo que pienso en secreto.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que si expongo lo que pienso voy a dejar de existir por haberme definido según mis pensamientos.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer mantener lo que pienso solo para mí, donde nadie más pueda saber lo que ocurre dentro de mí, sin ver que todo aquello que permito, lo puedo ver manifestado en el mundo, como fuera es dentro, con lo cual lo que existe en el mundo existe dentro de mí, y no es secreto, con lo que tengo que sencillamente tomar responsabilidad por lo que existe dentro y fuera, corregirme y corregirlo, ver que tengo que vivir al completo mi corrección con el perdón a mí misma.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma avergonzarme de los pensamientos, y también de lo que existe en el mundo, así diciendo que de la vergüenza no me puedo parar, y no soy un individuo de confiar, en lugar de respirar y caminar todo lo que he creado, viendo que la vergüenza no es más que una emoción de excusa y justificación para no pararme por la vida.

Cuando y como me vea a mi misma experimentando vergüenza por los pensamientos, paro y respiro. Entiendo que lo que existe dentro y fuera ya está con sus consecuencias, con lo cual ahora me permito prepararme para corregirme efectivamente.

Cuando y como me vea a mi misma queriendo esconder mis pensamientos de los demás, paro y respiro. Me doy cuenta de que estoy aquí, y que los pensamientos los he programado como forma de control, donde no me permita verme a mí misma. Por tanto, con el respiro detengo las reacciones y ansiedad producidas por ver mi mente en movimiento, y me mantengo en lo físico viendo esta realidad física como lo real.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma temer que los demás vean lo que he aceptado y permitido que exista dentro y fuera de mí, en lugar de tomar responsabilidad por todo.

Cuando y como me vea a mi misma interpretando mis movimientos tales como gestos, miradas, sonidos, etc. Paro y respiro. Me doy cuenta de que al querer interpretarlos, y definirlos, creyendo que surgen de reacciones, de supresiones, de miedos, etc. me estoy esclavizando al sistema de la mente al interpretar todo lo que hago o lo que hacen otros, y así no permitiéndome expresarme en cada respiro, sino atándome a estos pensamientos de creer quién soy y qué he permitido, no saliendo de allí, y ligándolo a la ansiedad y al miedo, en lugar de ver lo que interpreto y pienso acerca de mí, como mis movimientos, y crear un acuerdo conmigo misma donde trabaje con mi mente, para ver estas interpretaciones cómo las creé.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma no querer ver que lo que creo que otros piensan que yo pienso, es lo que yo pienso porque surge de mí, por tanto, me comprometo a mi misma a revisar mis pensamientos, entendiendo que están en mí y me comprometo a mi misma a detener el miedo a los pensamientos.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma temer a mi propia mente, y creer que prefiero mantenerme esclava a la sumisión, donde toda mi atención está puesta en no reaccionar, en lugar de vivir aquí como el respiro.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme vivir en una continua búsqueda de encajar, donde quiero que los pensamientos y la mente de los demás encajen con la mía, así creyendo que los pensamientos de otros tienen que estar alineados con los míos, no viendo que así no estoy viviendo acuerdos de verdad sino tratando de vivir a través de mi mente.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que si otras personas pueden ver lo que yo pienso en un plano mental que yo no entienda aún, tengo que tener miedo y protegerme para que los demás no vean lo que pienso, por creer que si lo ven podrían juzgarme, en lugar de ver que si eso fuera real o no, igual depende de mí dirigirme en cada respiro y ver quién soy.

Me comprometo a mi misma a caminar el proceso sin importar cuántas veces tenga que pasar por cada punto para comprobar físicamente a mí misma que he cambiado en realidad, donde no intento corregir mágicamente las consecuencias físicas como control físico de la participación en la mente, sino que camino respiro a respiro deteniendo el deseo de detener consecuencias, al ver que ya están manifestadas, y ahora es caminar a través de ellas y prepararme para enfrentarlas.

Me comprometo a mi misma a crear relaciones de apoyo, donde no busque gustar por medio de mi mente, sino donde me permita apoyarme como una e igual al otro, entendiendo que tengo mi propia mente que entender y corregir, dentro y fuera.

martes, 28 de agosto de 2012

Día 45. Miedo a perder el "amor”



Por medio de los escritos del Chat mental, he podido ver que he aceptado el miedo a perder el amor que siento que me rodea, con personas a mi alrededor. Viendo que he tenido muchas relaciones que han terminado, que si yo he decidido por ejemplo no participar más en el alcohol, o si ha habido relaciones de pareja que tenía que terminaban, ya no hay más de lo que había, para nada. Es decir, veo que no eran relaciones basadas en apoyo mutuo, sino en una idea, que se llenaba de una mente a la otra.

Veo que el amor va muy ligado al miedo. Miedo a que la otra persona cambie, miedo por desconfianza, miedo por ideas.
Cuando uno acepta en primera instancia los pensamientos, los sigue, los recrea, los genera, crea imaginación, luego ideas y genera un Chat mental que termina en reacciones, manifestadas en el cuerpo físico, dentro de todo un proceso al cual no estamos atentos.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear el miedo a perder el amor, no viendo que así el amor que estoy viviendo no es real sino una ilusión mental, ya que estoy generando energía a través de la mente, para crear la ilusión del amor, como energía positiva, y con ello, creando el miedo a perderlo, miedo a no tener esa energía, viviendo esclavizada a un ciclo de amor y miedo, donde solo me tengo en cuenta a mi como ego, no constituyendo relaciones de apoyo de verdad, por no verme ni siquiera a mi en esa ecuación, sino estar queriendo succionar sustancia dentro de las relaciones, para mantenerme atada sin importar las consecuencias, sino sólo el hecho de que la relación se mantenga.

Cuando y como me ve a mi misma generando energía de “amor” con pensamientos de: quiero a esa persona pero tengo miedo de perderla”, paro y respiro. Me doy cuenta de que he generado ese Chat mental por haberme separado del amor, de la palabra amor y de los demás.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que si una persona se aleja de mi lado, pierdo alguna parte de mí, de mi cuerpo, y vivirlo así por haber programado en mi cuerpo relaciones de la mente, desencadenando emociones, sentimientos y pensamientos para cada relación que he creado con los demás, con cada una creando una personalidad, y así creando el miedo a perder esas personalidades si pierdo las relaciones, dejando de tener contacto con las personas con las que creé esa idea de mí, no viendo que sigo aquí, y que no dependo de nadie.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma generar apego a la idea que tengo de mí cuando estoy con otra persona, por no permitirme vivir con un ejemplo de lo mejor para la vida, como autora de mi misma, sino como una mera idea, dejándome llevar por la experiencia, tomando mis decisiones a partir de lo que experimento, lo que creo que me hará sobrevivir como mente, y que me traerá seguridad, y creyendo que si pierdo eso, no tendré dinero, ni vida, no viendo que es al revés.

Me comprometo a mi misma a ser autora de mí misma, donde no dependo de nadie sino que me apoyo en la realidad, a caminar mi proceso como una e igual a mi mente, entendiendo cómo creé el miedo al amor, y el amor al miedo, la adicción al miedo y la adicción al amor, viendo el amor como la energía positiva que me motiva, el amor como el dinero como la mente, dando la autoridad a los sistemas de la mente, y la adicción al miedo como aquello que me hace sobrevivir, por desconcentrarme del respiro y no ver que estoy aquí, sino creer que tengo que vivir en una constante lucha por sobrevivir, y creer que el miedo me permite eso.

Cuando y como me vea a mi misma temiendo perder el amor, paro y respiro. Me doy cuenta de que el amor no existe en el mundo, ya que nos hemos separado de nosotros como sustancia, a través del juicio, y con la separación, creamos la polaridad del amor/odio, con lo cual, el amor que existe actualmente no se para eternamente, porque necesita de su polaridad para existir.

Me comprometo a mi misma a traer el amor al mundo, empezando por mí, caminando mi proceso deteniendo la ilusión del amor, y viviendo el amor por medio de regalarme el perdón a mi misma incondicionalmente, y haciendo a los demás como a mí misma, como el mensaje de Jesús que nunca se ha vivido.

Me comprometo a mi misma a traer el amor al mundo por medio de apoyar en grupo a traer un sistema de dinero igualitario que de a todos por igual, el mismo amor, el mismo cuidado, así cambiando la dirección de la confianza, donde ya no confío en la destrucción que se ha repetido ciclo tras ciclo, sino que me doy cuenta de que se puede parar, y redirigir esa confianza para en cada movimiento traer un mundo mejor y saber que el mundo puede cambiar para lo mejor para todos y ser yo ese cambio.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma experimentar celos de las personas y lo que hacen, de verlas juntas en sus actividades, y creer que soy inferior al ver que ya no hago lo que hacía, como salir a beber u otras cosas, y aún así querer experimentar envidia, no viendo que yo tomé la decisión de cambiar, y con esta decisión cambiaron también las relaciones que estaban basadas en alimentar a la mente, con lo que al yo decidir cambiar, pude ver quienes estaban realmente como apoyo y quienes no. En esto, me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma no vivir mis decisiones sino tener puertas traseras, como quedarme en los recuerdos de las relaciones pasadas, queriendo rememorarlas donde alimento el ego, ya sea sintiendo emociones como tristeza por no tener más esas relaciones, o donde me veo y pienso que fui buena, bella, especial y valorada, en ambos casos alimentando la mente, ya sea si experimento energía positiva al recordar momentos con relaciones pasadas, o energía negativa, de cualquier manera, es participar en la mente, queriendo adquirir alguna definición de mí, como triste y solitaria, o como alguien especial y superior.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer tener relaciones con las personas para poder definirme como una persona especial, valorada y superior, en lugar de ver quién realmente soy, y de ver por qué he aceptado no ser una e igual a la vida, no usando ningún tipo de relación como un punto para esconderme, en cambio, ver que las relaciones deben ser un punto de apoyo para exponerme y para cambiar aquello que no funciona para la vida.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer crear relaciones para participar en pensamientos, imaginación y Chat mental, donde genero miedo a terminar esas relaciones, y creo formas para mantenerlas, como sacrificándome y esclavizándome a pensamientos y manipulaciones para que las relaciones no caigan, no viendo que tarde o temprano van a caer ya que están basadas en el miedo. Y en eso, me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear el miedo a perder relaciones por miedo a definirme como solitaria y triste, y creer que siempre pierdo las relaciones, por las experiencias pasadas durante mi vida, donde la mayoría de las relaciones no han continuado.
Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear adicción a la personalidad de “solitaria y triste”, donde al ver que mis relaciones no han continuado, me he definido así, donde vivo lamentándome por mí misma, generando fricción en mí y participando en Chat mental de que nadie me quiere, y de que he desperdiciado mi vida, no viendo que estoy aquí, que no es más que una experiencia mental, y que tengo el poder de ver cómo la creé, a partir de qué situaciones y cómo me programé, para no vivir esclava a la mente, sino expresarme aquí en cada momento, viendo que esa es la verdadera libertad. 

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que el amor es como una chupeta, un dulce, que hace olvidar por un momento quién soy y qué he aceptado, y mi responsabilidad conmigo misma como con la vida, en lugar de vivir el amor como un apoyo donde no se acepta nada menos a lo que uno es.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que el amor son todos los sentimientos de deseo, necesidad, apego, celos, definiendo el amor con ideas y creencias, donde al ver que no he entendido cómo funciona, me he dejado llevar por la experiencia energética, así queriendo vivir la energía del momento, y luego viendo que como no es algo constante tampoco, surge la energía del aburrimiento y del miedo a lo que la otra parte de la relación, experimente, al ver que yo estoy experimentando esas cosas. Así, temiendo ser decepcionada, y creyendo que debo decepcionar yo primero, así creando la desconfianza en las relaciones, por poner la confianza en primer lugar por fuera de mí, al ponerla en las experiencias energéticas de la mente, en vez de vivir en la realidad práctica, ver qué se necesita para apoyarme y apoyar a los demás como a mí misma, viendo y entendiendo que no hace falta vivir en desequilibrio y polaridad, ni siendo movida por la energía, sino entendiendo cómo funciona el sistema de la mente, para poder dirigirlo y vivir como la estabilidad como el respiro de vida.


Me comprometo a mi misma a detener la confianza en las experiencias energéticas, y a vivir como la confianza como yo misma, dirigiendo mis relaciones como yo misma, deteniendo las ideas acerca del amor, y deteniendo el miedo que he creado a perder el amor.

lunes, 27 de agosto de 2012

Día 44. Poniendo la confianza por fuera de mí con consecuencias funestas



Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma resistirme a aplicarme en mi proceso, resistirme a escribir, hacer perdón a mi misma y corrección, debido a la participación en los pensamientos, en la imaginación y en el Chat mental, donde me desconcentro y no me permito establecer un acuerdo conmigo misma en lo físico.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma temer mirar a los puntos para aclararlos en mí, entenderlos y ser una e igual a los puntos de mi mente, para poder cambiar, sino seguir rehusándome a moverme como lo mejor para todos, por esperar una experiencia energética que me mueva.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma no confiar en mí misma como en la constancia, en mi proceso, por permitirme que haya “eventos” que me desconcentren y que interrumpan mi proceso, no viendo que para que sea eficaz debe ser constante.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma vivir mi proceso como algo proyectado al futuro, donde algún día seré una e igual a la vida, no viendo la enorme responsabilidad que tengo conmigo como vida de nacer aquí en lo físico, donde tengo todo lo necesario para apoyarme, tengo las herramientas y puedo hacerlo, las excusas y justificaciones que surjan, provienen de mi mente que quiere sobrevivir, y he sido yo quien en principio he creado deliberadamente mi programación de autodestrucción y el mundo tal y como está, por lo que también deliberadamente debo moverme para ser el cambio, físico y real, para detener la destrucción y en cambio, para construir, lo mejor para todos, por medio de apoyarme en cada respiro donde construya, en lugar de destruir.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma no  haberme dado cuenta de que he dado la confianza a mi mente en el punto de dirección, con lo que confío en mi como mente en que destruiré todo lo que haya a mi paso, para sobrevivir, en lugar de confiar en mí misma y ser la confianza donde cambie el rumbo que he dado a la confianza, para vivirla como yo misma para lo que sea lo mejor para todos.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma que existan puntos que desencadenen reacciones, como el hecho de pensar que la mente de los demás va a tomar control sobre ellos y así permitirme reaccionar con enojo hacia los demás, por haberme separado de la confianza y hacer que la confianza sea de mi mente donde confío en que los demás también van a destruir todo, y yo igual.

Cuando y como me vea a mi misma reaccionando ante el pensamiento de que los demás van a participar en la mente, y viendo eso como un punto que desencadena miedo en mí de perder esa “reacción energética” que surge a ver que los demás puedan participar en la mente también, paro y respiro. Me doy cuenta de que al querer yo participar en las reacciones que surjan, estoy participando en el miedo a perder mi mente. En cambio, respiro, y me manteno aquí.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer poner a los demás por debajo de mí al tener reacciones de que no están moviéndose por un cambio, y así en mi mente crear imaginación, pensamientos y Chat mental acerca de que las personas no se paran por la vida, sin ver que soy yo quien estoy teniendo ese Chat mental dentro de mí, y comprometiéndome a mí, y no permitiendo a los demás caminar su proceso, por no confiar en mí y así desconfiar de los demás.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma confiar en el Chat mental, en la imaginación y en los pensamientos, en lugar de confiar en lo físico.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma desconfiar de mí por haber participar en los pensamientos, en la imaginación y en el Chat mental, y poner mi confianza en mi muerte, forzándome así a tener pensamientos de que vo ya morir pronto y de que me joderé físicamente pronto, por no querer pararme como la confianza, por vivir en la culpa de no haberme detenido en los momentos en que pensaba.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma separarme de la confianza como yo misma, al ponerla en cosas por fuera de mí, y estar esperando que me den lo que quiero, y si no es así, me siento traicionada y con la confianza por el suelo, sin ver que creé esto así por no ver que puedo ser la confianza yo misma.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi mism confiar en la energía/experiencias, en lugar de confiar en mí misma, en lo físico, la realidad que veo y con la que interactúo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma tomar decisiones basadas en lo que veo e interpreto a través de la mente, como emociones y sentimientos, en lugar de ver la realidad práctica.


Me comprometo a mi misma a vivir la confianza como yo misma, entendiendo que me he separado de la confianza al creer que está en los demás, como en sus acciones, palabras, y así ver que se derrumba y que es inestable, creyendo que la confianza es una polaridad, con la desconfianza, no viendo que eso no se para por la vida eternamente.

Me comprometo a mi misma a vivir la confianza como yo misma, y no ponerla en el Chat mental, pensamientos o imaginación.

Me comprometo a mi misma a dirigir mi mente, confiando en mi misma en cada respiro, entendiendo mi mente y formando un acuerdo conmigo misma.

lunes, 20 de agosto de 2012

Día 43. Rabia y enojo. Perdón a mi misma




Me perdono a mi misma que me he permitido y aceptado a mi misma existir en y como la rabia.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma existir como el enojo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que el enojo existe.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma definirme como una persona enojada y malgeniada.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma participar en la rabia y el enojo.

Cuando y como me vea a mi misma experimentando enojo y rabia, paro y respiro. Me doy cuenta de que la rabia la creé a partir de no caminar en honestidad conmigo misma y perder respiros, acumulando capas de enojo y rabia, y suprimiéndolas, pero me doy cuenta de que puedo caminar a través de la rabia y detenerla, entendiendo cómo me programé por medio de escribir y caminar el perdón a mi misma.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma reaccionar con rabia y enojo ante las situaciones donde siento que no tengo poder, en lugar de respirar y retomar mi poder por medio de confiar en que no voy a acceder a la destrucción de la vida, sino a crear una vida digna para mí y todos.

Me perdono a mi misma que me he aceptado y permitido a mi misma dirigir el enojo y la rabia que he creado hacia otros, en vez de ver que esta rabia y enojo en mí ha sido manifestado por mí a través de participar en pensamientos.

Cuando y como me vea a mi misma participando en pensamientos, paro y respiro. Me doy cuenta de que al pensar, no estoy atenta a la vida, y luego como consecuencia tengo enojo y rabia por haber accedido a dar mi poder a la mente, y por lo que he aceptado que exista en el mundo.
En cambio, me muevo a mi misma para cambiar, respirar y ser constante en mi aplicación para no usar el enojo y la rabia como una excusa para mantenerme “hundida”, sino pararme en todo momento.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitir el enojo y la rabia en los demás y así validar la existencia de la rabia y el enojo dentro de mí.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma estar enojada con el sistema monetario, en vez de dirigirme para vivir en el sistema y poder cambiarlo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma dirigir el enojo y la rabia hacia el sistema monetario del mundo, por no querer tomar responsabilidad por lo que existe actualmente.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma estar enojada con Dios, y dirigir el enojo y la rabia hacia un Dios que ni siquiera existe, por haber creado el personaje de frustración y de queja, donde me quejo por experimentar frustración que ligo a enojo y rabia, por ver cómo funciona el mundo y quién supuestamente tengo que ser yo, donde me frustra ver que ejerzo presión sobre mí para tratar de llenar todos los personajes que he creado para sobrevivir, sin ver que he estado viviendo como un sistema que busca sobrevivir, y no he tenido en cuenta la vida.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma estar enojada con mis padres, y dirigir el enojo hacia mis padres.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma estar enojada con mi pareja y dirigir el enojo hacia mi pareja.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma participar en pensamientos para generar enojo y rabia para destruir la vida y las relaciones, en lugar de respirar y sembrar y cosechar relaciones de apoyo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma estar enojada conmigo misma y dirigir el enojo y la rabia hacia mí, en lugar de usar esta rabia para pararme y decir: ‘Hasta aquí no más”, y detener la mente.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma estar enojada con el mundo y dirigir la rabia y el enojo con el mundo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma estar enojada con la humanidad, y dirigir la rabia y el enojo hacia la humanidad.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma estar enojada con el gobierno, y dirigir el enojo y la rabia hacia el gobierno.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma estar enojada con los medios, y dirigir el enojo y la rabia con los medios.

Me perdono a mi misma por NO aceptarme y permitirme a mi misma darme cuenta y entender que dirigir la rabia y el enojo hacia algo o alguien separado de mí es una declaración de culpa, en lugar de yo tomar responsabilidad conmigo misma por mí aplicando el perdón a mi por aceptar y permitir la rabia en mí, por participar en pensamientos, y así parándome por la vida.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma no ver que la rabia y el enojo existen por que no me he permitiro tomar responsabilidad conmigo misma por mi vida en honestidad conmigo misma.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma tener rabia y enojo con las personas que me observan en la calle al caminar, por creer que piensan cosas, y culparlos, en vez de darme cuenta de que –son la mente, la misma mente que yo he aceptado y permitido en mí.

Me perdono a mi misma por NO aceptar y permitirme a mi misma ver y entender que estar enojada y con rabia hacia alguien o algo separado de mí, no me lleva a ninguna parte, sino a tener más enojo y rabia. En vez de ver que debo pararme y no aceptar nada menos de lo que soy.

Me perdono a mi misma que NO me he aceptado y permitido a m imisma ver que estar enojada o con rabia hacia algo o alguien separado de mí hace que le de el poder a eso que “me enoja” para que exista, en vez de yo tomar mi poder y pararme por quien soy, apoyándome con el perdón a mi en honestidad conmigo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma estar enojada con el pasado y dirigir el enojo y la rabia hacia el pasado, no viendo que soy responsable aquí en cada momento y que no soy la rabia.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma estar enojada con mi cuerpo y dirigir el enojo y la rabia hacia mi cuerpo.

Me comprometo a mi misma a tomar responsabilidad por todo y cuanto existe.

Me comprometo a mi misma a crear un sistema igualitario donde todos podamos explorarnos y expresarnos en lugar de buscar sobrevivir. 

Me comprometo a mi misma a no aceptar más ser dirigida, controlada o desempoderada por la mente.

Me comprometo a mi misma a detener cada personaje que he creado porque veo que ejerzo presión y tensión sobre mí donde no soy la comodidad, sino la incomodidad, frustración, enojo y rabia. Por tanto, me comprometo a mi misma a caminar el proceso de detener los personajes de la mente para beneficiarme viviendo como una e igual a la vida.

sábado, 18 de agosto de 2012

Día 42. Amistades, exnovios, mi mente no me suelta?


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma suprimir lo que viví con mi exnovio por haber entrado en una relación con una nueva persona por querer salir y experimentar cosas nuevas, sin dedicar el tiempo que necesitaba para escribir y revisar lo que estaba haciendo con mi vida y lo que había aceptado.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma suprimir lo que he vivido por querer vivir experiencias, en lugar de tomar el tiempo necesario para revisar lo que he hecho, donde no he sido honesta conmigo misma por vivir relaciones desde la mente sin considerar lo físico.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma comprometerme a mi misma y mi relación con las personas por no revisar mis relaciones durante mi vida, para detener los patrones, sino seguir en esos ciclos donde no tengo en cuenta la vida.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma vivir anclada en el pasado por no darme el tiempo necesario para revisar las relaciones, sino querer pasar de una a otra, sin ver que así no me estoy permitiendo ver cómo me creé y detener los patrones que he visto claramente que son ciclos pero he vivido en deshonestidad, y no los he detenido.

Me comprometo a mi misma a revisar cada relación a lo largo de mi vida y a ver lo que he aceptado, para cambiar.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma situarme como inferior a las personas por creer que así voy a retomar la autoridad que he perdido, por haber creído que autoridad es cuando tengo más información o conocimiento que los demás, o cuando veo que la/las otras personas no tienen autoridad como ellos mismos, entonces haber creído que la autoridad es tener yo autoridad sobre otros, no viendo que la autoridad es cuando yo misma soy la autora de mi vida y sé que en cada momento tomo la decisión mejor para todos.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que soy inferior a las personas cuando veo la imagen que proyectan y la defino como bella, y así ligando pensamientos a símbolos e imágenes, esclavizándome en un sistema de polaridad, y situándome por debajo de pensamientos, de mi propia mente, en lugar de ver que soy una e igual a mi mente.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma compararme con los demás, y así crear la polaridad de inferioridad y superioridad, en lugar de ver que no es necesario vivir como la polaridad.

Cuando y como me vea a mi misma comparándome con los demás, paro y respiro. Me doy cuenta de que así creo la polaridad de superior e inferior. En cambio me estabilizo con el respiro.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma verme a mi misma como inferior a los demás, y así crear una relación de dependencia, donde creo que los demás me necesitan para sentirse superiores y yo creo necesitarlos por creer que por medio de la inferioridad consigo la superioridad, sin ver que ambas son polaridades que he creado desde el punto principal de separación.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer sentirme sumisa a los demás por creer que así me van a necesitar para sentirse autoritarios.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer que los demás me necesiten, y necesiten de mi presencia o estar conmigo, y crear ese tipo de relaciones, donde busco satisfacer a los demás, y donde me crucifico a mi misma y mi propia expresión y vida, solo por querer tener y mantener relaciones donde sienta que me necesitan para algo, en lugar de ver que así creo dependencia de los demás y busco hacer a los demás lo que me estoy haciendo a mí, esclavizarme, y no son relaciones de apoyo donde sea apoyo para todos por igual.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear relaciones donde busco ser importante para las personas y hacer una parte en su vida, donde intento mantenerme a su lado atada para satisfacer la mente, no viendo que intento crear esas relaciones por el miedo a no sobrevivir en el sistema desigualitario actual.

Me comprometo a mi misma a apoyar en crear un sistema igualitario donde no se creen relaciones por miedo a no sobrevivir.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma sentir tristeza al ver que las relaciones que he creado no han sido de apoyo, sino de dependencia, entonces cuando se terminan, surge la emoción de la tristeza, por sentir que algo se separó de mí, por haber creado relaciones en mi mente.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que necesito a las personas con las que he creado relaciones en mi vida, para estar completa, en lugar de ver que estoy aquí como la vida, pero me he permitido y aceptado separarme de mí por medio de relaciones mentales, ahora, me comprometo a mi misma a tomar responsabilidad por cada relación que he creado y a ver cada punto que he aceptado para caminarlo en honestidad conmigo misma.

viernes, 17 de agosto de 2012

Día 41. Moviéndome por los pensamientos y la energía




Viendo que el punto del miedo a los demás y sus reacciones, va ligado a que al yo hacer las cosas, si no estoy segura de lo que hago o no sé si es “correcto” o no, veo que me escondo. Esto es porque me he permitido hacer cosas sin considerar todo, que hago algo y luego busco cómo arrepentirme, por crear conflicto a partir de participar en pensamientos.

Por ejemplo, en continuación del blog anterior cuando estaba quitándome el micropore, sin autorización del doctor sino por ideas de que sería mejor, cerré la puerta con tal de no ser vista, por temer a que se dieran cuenta de que estaba haciendo algo que me habían dicho que no hiciera. O sea que al yo no estar segura de lo que hacía, temía reconocer que lo que hacía no consideraba por ejemplo lo que dijo el doctor, entonces, quería seguir haciendo eso pero sabía que algo no era “correcto”. Y así, me escondía.

Bueno, tal cual, así veo que me he movido a mi misma a partir de los pensamientos, es decir, moviéndome por la energía que he creado, en muchos casos de preocupación, y no moviéndome como un movimiento en expresión como yo misma, y el resultado ha sido que he podido ver que me terminaba “escondiendo”, por no querer ser cuestionada.

También al ir ese día en la mañana a la oficina del doctor, tardé en llegar mucho tiempo, gasté dinero en ir y volver, y al llegar, me atendió en 3 minutos. Y basta, no hubo más charla. Porque también me habían sugerido que no fuera ese día sino unos más adelante, pero me empeñé en ir por querer ver cómo iba la recuperación, y por querer hablar con él acerca de cómo sentía.
Pero durante esos 3 minutos estuve sonriente, me di cuenta de que lo que hacía era tratar de ser amable, por estar participando en un personaje o una personalidad, donde lo que escuchaba no era lo que decía el doctor sino mis pensamientos y la creencia en una especie de energía, que tenía que dirigir yo donde tenía que hacer el ambiente amigable y donde mi cara combinara con los gestos del doctor para que yo quedara como una buena persona.

Luego en el retorno me di cuenta de lo absurdo, de que no pregunté nada de lo que quería por estar creyendo ese Chat mental, la pérdida de tiempo y dinero.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear miedo a las reacciones de los demás si saben que mis decisiones no han sido lo mejor para todos, sin ver que ese miedo refleja el hecho de que yo sé cuándo una decisión que tomo está teniendo en cuenta todo y cuándo no, y que temer las reacciones de otros es temer mis posibles reacciones al ver que mis decisiones no han sido aprobadas, y las reacciones que tengo son debidas al ego, en vez de aceptar que no han sido decisiones consideradas con todo por igual, y ver las soluciones que sí consideren todo.

Cuando y como me vea a mi misma escondiéndome de los demás tras tomar una decisión, paro y respiro. Me doy cuenta de que el esconderme significa que no estoy viviendo la decisión como yo misma por continuar un patrón de no querer tomar responsabilidad completa por lo que hago, sino por mantener la excusa de que tomé las decisiones a partir de los pensamientos, y con esto, diciendo que me dirigen y manejan. En cambio, reviso por qué me estoy escondiendo y qué me molesta de las decisiones que tomé, para corregirlo, y detener los patrones.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma esconderme de las personas por creer que así no voy a tener que enfrentar las consecuencias de lo que hago, en vez de ver que el esconderme de los demás muestra que ya me estoy escondiendo de mis decisiones y no queriendo enfrentarlas por temer que sean desafiadas, y temer ser regañada, por no permitirme ver que soy una e igual a los demás y que soy quien debe tomar las decisiones en mi vida, y tomar responsabilidad por ellas y dirigirlas, en vez de ser dirigida por el miedo, y luego esconderme de las decisiones.

Cuando y como me vea a mi misma escondiéndome de mis decisiones, paro y respiro. Me doy cuenta de que estoy temiendo enfrentarlas por temer que sean desafiadas. En cambio, me paro como una e igual a mis decisiones, y reviso cómo puedo volverme más eficaz en las decisiones que tome.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma temer las reacciones de los demás ante mis decisiones, en lugar de tomar las decisiones considerando todo, y por tanto ver que el temer las reacciones de otros es un miedo de ser desaprobada, que proviene de creer que si tomo decisiones inapropiadas, seré dejada de lado y no podré tomar autoridad sobre mi vida, sin ver que jamás he sido autora de mi vida. En cambio, me doy cuenta de que al tomar total responsabilidad por todo soy la autora de mi vida, en vez de esperar que los demás tengan autoridad sobre mí.

Me comprometo a mi misma a tomar responsabilidad por mis decisiones, y ser la autora de mi vida.
Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma temer reconocer que cuando esté haciendo mientras me escondo de los demás, sea debido a que no estoy tomando responsabilidad por mis decisiones. Me doy cuenta de que temer reconocer que no estoy actuando de manera eficaz, es por miedo a cambiar y a tomar responsabilidad.

Cuando y como me vea a mi misma temiendo reconocer que no estoy siedo eficaz en mis decisiones, paro y respiro. En cambio, veo cuál es la mejor forma de ser eficaz y cambio.
Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma tomar las decisiones con afán y queriendo correr, sin tener en cuenta el tiempo que necesita cada cosa, comprometiendo los resultados, en lugar de estar en cada respiro atenta sin seguir los pensamientos con los que tomo decisiones que no son lo mejor para mí ni para todos.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma moverme con la energía creada a partir de la preocupación, donde no me muevo con dirección propia sino siguiendo los pensamientos que crearon esa experiencia energética de preocupación.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma avergonzarme por hacer cosas desde el afán y la falta de paciencia, en lugar de revisar los eventos donde no me he dirigido y cambiar, viendo que la vergüenza es innecesaria.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer aparentar amabilidad frente a los demás, por haber creado una personalidad donde sonrío y observo a la otra persona, sus gestos, definiendo si le agrado o no según ideas preprogramadas, con lo cual no estoy atenta al momento y no estoy realmente escuchando la conversación, sino mis pensamientos, comprometiendo mi participación en el mundo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer que mis gestos “combinen” con los de los demás, y así poder sentir una experiencia energética positiva, en lugar de expresarme como una e igual al momento como el respiro, sin esperar una experiencia energética, sino estando atenta a la realidad.

Me comprometo a mi misma a moverme como expresión de mi misma y no a partir de pensamientos.

Me comprometo a mi misma a detener la vergüenza, porque me doy cuenta de que es innecesaria y que así solo termino escondiéndome de los demás y de mí, y es una excusa para no tomar responsabilidad.

Me comprometo a mi misma a detener la acción de esconderme de los demás, porque entiendo que me estoy escondiendo de mí misma y de mis propias decisiones.

Me comprometo a mi misma a detener todas las personalidades que me desconcentran de la realidad.

jueves, 9 de agosto de 2012

Día 40. La preocupación como directora – Miedo a las cicatrices



Ok acabo de hacer algo muy absurdo, movida por la energía mental que creé, me quité las costras de las orejas que estaban cicatrizando. Ahora me arden un poco y, desde luego, no quiero que me quede cicatriz.
Todo fue ayer, cuando me quité los micropore de los lóbulos de las orejas por querer ver cómo estaban y por querer cambiar el micropore por crearme la idea de que tenía que usar otro tipo de cinta que tenía que ayudaba a cicatrizar mejor, lo que luego vine a ver bien que: ayuda a que las cicatrices mejoren, no a cicatrizar.
Entonces empecé a cambiar el micropore y vi que salían costras, aunque pequeñas. No me gustó esto nada. El doctor me había dicho que no me lo quitaba para que no se cayeran las costras, y yo, me lo quité.

Chat mental: “Así que solo queda esperar que cicatrice bien, que no quede una cicatriz, que todo salga bien, porque fui yo quien desaproveché el momento de curación por acelerarme”.

Con esto también estoy preocupándome, por pensar que desaproveché ese momento, cuando aún queda mucho tiempo para que termine de cicatrizar, por un lado, por el otro, poniendo atención sobre esto por estar desatenta aquí como el respiro, esto no ocurriría si yo fuera como una e igual a mi cuerpo, y no dejara todo a”la gracia divina”, a “lo que dios quiera que sea”, o “al destino”, o a la esperanza, a la fucking fe o a las consecuencias, consecuencias creadas por mí misma sin saber ni siquiera cómo.

Más Chat mental: “Ahora voy a apoyarme como una e igual a mi cuerpo en el proceso de curación, de sanación de la herida, que sé que mi cuerpo puede, es quitarme las ideas de que no va a salir bien, y que además yo al participar en la preocupación y en pensar que no va a salir bien, estoy creando exactamente eso, al no permitirme estar aquí como una e igual a la curación”.

Con este segundo párrafo, veo que lo que pretendo por medio del perdón a uno mismo es una solución mágica y repentina, un “milagro”. Buscando siempre soluciones “divinas”, casi literalmente, porque he estado buscando eso soluciones que sean divinas, por haberme definido como una imagen que quiere ser divina.

Y, también veo aquí, que al querer usar el perdón a mi misma con este fin y movida por el miedo (miedo a que quede una cicatriz) no estoy viendo qué es lo que en primer lugar causó todo este evento. Por qué lo hice así, cómo y por qué participé así en la realidad física.

Al crearme ideas de que voy a quedar con cicatriz, que voy a quedar con las orejas desiguales y con una cicatriz fea.
También es esto de por qué defino las cicatrices como feas?
Y por qué tengo miedo de quedar con cicatriz? Me he dejado condicionar por ese miedo y por el pensamiento de que algo muy malo va a pasarme.
  
También he estado preocupada por la reacción del doctor, de si se enoje conmigo por haberme quitado el micropore sin esperar que me lo quitara él. Haber pensado esto fue que yo misma sabía que no estaba considerando todo, y por tanto pensando que alguien se enojaría, creando esto, pero en mí, porque ahora me he enojado por esto también conmigo misma.

Cuando estaba quitándome el micropore para ponerle las otras gasas, pensaba: le diré al doctor: tomo total responsabilidad por haber hecho esto.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma moverme por la energía creada por la mente, en vez de ver que así no me estoy permitiendo ser la directora de mi vida.

Cuando y como me vea a mi misma siendo movida por la energía, paro y respiro. En cambio, tomo la decisión que sea lo mejor para mí misma y para la vida.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que por haberme quitado las costras de la piel, ahora no va a cicatrizar del todo, ni bien, sin ver que con este pensamiento me estoy limitando, no permitiendo a mi cuerpo expresarse como uno e igual a la vida, sino limitándome a un pensamiento.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma haberme quitado el micropore de las orejas sin haber considerado que si lo hacía, quizás podría quitarme costras de la cicatrización, con lo cual, podría quizás afectar el proceso de cicatrización.

Cuando y como me vea a mi misma tomando decisiones a partir de pensamientos, paro y respiro. Me doy cuenta de que los pensamientos y las opiniones no son de confiar, y reviso qué es lo mejor para la vida física y real.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma juzgarme por hacer cosas que los demás me han dicho que no haga, en vez de yo misma decidir qué hago y tomar responsabilidad por mis decisiones.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma ser acelerada y no esperar los resultados sino querer acelerarlos, sin tener en cuenta que todo requiere de un proceso.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma separarme de mi piel, en vez de ver que soy una e igual a mi piel.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear la preocupación, por temer que las cosas no salgan “como deberían”, sin ver que así estoy creando más desequilibrio al no estar atenta ocupándome de todo como una e igual, sino en la mente preocupada sin siquiera estar atenta a mi cuerpo.

Cuando y como me vea a mi misma participando en la preocupación, paro y respiro. Me doy cuenta de que puedo detener la preocupación, y ocuparme de la realidad física.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma desatender la realidad por creer en la gracia divina, y en los milagros.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear la fe y la esperanza, sin ver que así sólo estoy esperando, sin moverme aquí como lo mejor para todos.

Cuando y como me vea a mi misma participando en la esperanza, paro y respiro. Me doy cuenta de que para que todo cambie para lo mejor para todos, tengo que moverme físicamente y no esperar que algo milagroso o mágico ocurra.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que los eventos suceden porque Dios lo quiere así, sin ver que estoy abdicando mi responsabilidad y dando mi poder a una ilusión por creer que es más sencillo para mí dejarle todo a una idea, en vez de ver que yo soy quien participo en esta realidad física.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer que el perdón a uno mismo sea una solución mágica y milagrosa, sin ver que para que el perdón a uno mismo sea eficaz, tengo que vivirlo como yo misma.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma preocuparme porque no salga bien el proceso de cicatrización, en vez de apoyar mi cuerpo para que sane y detener la preocupación, al ver que no me apoya en nada.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma desear llenar una imagen de “divinidad” en donde me veo como una persona perfecta, sin ver que esta imagen es una ilusión, y al querer llenarla, me estoy comprometiendo en lo físico, y estoy poniendo la energía en eso, y no apoyando mi cuerpo como lo físico como la sustancia y ver que soy una e igual a la sustancia, pero que al querer llenar estas ideas estoy haciendo un mal uso de ésta.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer vivir preocupada por lo que sea, sin ver que eso me quita tiempo y que me separo de mí misma.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear la preocupación por el resultado del proceso de cicatrización, en vez de ver qué es lo que en realidad causó este evento y esta preocupación, ver qué me estoy mostrando a mí misma con esto.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma preocuparme por no ser perfecta, en vez de ver que la perfección es una idea de la mente, ya que el mundo me muestra cada día que no existe la perfección, porque ni siquiera nos damos los unos a los otros apoyo por igual.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma preocuparme por temer no llenar el ideal que creé en mi mente de cómo debería ser mi vida.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma juzgar a las cicatrices como feas, sin ver que soy una e igual a las cicatrices.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a  mi misma temer las cicatrices por verlas como signos de imperfección, sin ver todas las cicatrices internas y externas que existen y ver que soy responsable por todas las cicatrices en cuanto a que no he cuidado mi cuerpo ni el mundo, por tanto, me comprometo a mi misma a cuidarme interna y externamente y a traer un sistema al mundo que cuide a todos por igual.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma temer la reacción del doctor cuando vea que me cambié los micropores, sin ver que es porque al hacerlo no consideré todo y por tanto no lo dirigí.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma enojarme conmigo misma por lo que he hecho, tal como quitarme el micropore, en vez de estar aquí y respirar, vivir mi perdón a mi misma y ver que sigo aquí, apoyarme en esta realidad física.

Me comprometo a mi misma a dirigir todo lo que haga con el respiro y con el principio de la vida.

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