jueves, 26 de julio de 2012

Día 35. Cirugía reconstructiva de orejas


Voy a tener una cirugía este sábado, y a partir de ello, han surgido varios puntos.
Después de escribir mi blog de las orejas, y revisando esta inseguridad al cogerme el pelo, y la cantidad de emociones ligadas a las orejas, investigué más este punto, pero me guié bastante por Chat mental, y en unos días donde no pude escribir, observaba – sin detener eficazmente los pensamientos, el Chat mental acerca de mis orejas.
“qué incómodo tener el pelo siempre en la cara”
“desde pequeña viviendo traumatizada con mis orejas”
“las he culpado por no mostrarlas y así he perdido muchas experiencias”
“he usado las emociones ligadas al hecho de que no me recojo el pelo ni muestro mis orejas, para martirizarme y para crear conflicto”.

Viendo cómo a partir de la primera cirugía hace 9 años, quedaron con una forma alargada, grande y salida, que igual dio la cirugía, porque seguía poniéndolas bajo mi pelo, solo que no estaban tan salidas como antes.

Fui a un médico especialista, para que me las revisara. Me dijo que la primera cirugía estuvo mal hecha. No hizo el objetivo que era reducir su tamaño ni que quedaran proyetadas hacia adelante, sino que además dejó cicatrices por la oreja, en el lóbulo y quitó cartílago, dándoles una forma forzada que no suelen tener las orejas.
Me sugirió una reconstrucción. Hablé con mis padres de este punto y me apoyan en la cirugía.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido verme a mi misma como una víctima de mi cuerpo y mis orejas, sin buscar soluciones efectivas para apoyarme como una e igual a mi cuerpo.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma sentirme como una víctima de la sociedad por creer que si uno tiene algún defecto físico, no puede hacer parte de la sociedad, y haber participado en esa idea, sin detenerme y ver qué estaba aceptando ser.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma culpar mi cuerpo por lo que yo he aceptado, tal como participar en alejarme de las personas, en sentirme inferior, en querer sentirme superior, en crear Chat mental acerca de mí y de los demás, y por no haber querido tomar responsabilidad por mí como yo misma, haber culpado mi cuerpo, separándome de mi cuerpo como de mí.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma crear el trauma a partir de no respirar y participar en Chat mental, donde tomo un evento y lo amplifico en la mente, creando emociones relacionadas al evento y recuerdos y memorias, a través de la energía que genero abusando de la sustancia, y así para mantener el “trauma”, usándolo para no pararme por la vida, justificando y excusando el no cambiar, y caminar como una e igual a la vida.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma crear conflicto interno y externo, y usar mis orejas como excusa de por qué creo el conflicto, con pensamientos tales como: “no puedo hacer nada por mis orejas”, o “soy diferente de los demás y eso significa que debo estar aparte y mostrarme como diferente”.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma crear emociones alrededor de recuerdos de momentos en los cuales usé la justificación de que no podía participar en ciertas cosas por mis orejas, ligando esos recuerdos a emociones de tristeza, de enojo, de rabia y resentimiento, por creer que me perdí de las experiencias, lo cual significa que sólo he querido experimentar experiencias energéticas, y como he creído que hay un punto que no me permite experimentar energía, me he retraído y suprimido, así igualmente participando en experiencias energéticas de enojo, rabia, resentimiento, tristeza y miedo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer expresarme a mi misma como la vida pero buscar hacerlo a través de la energía, justificándolo como que es lo que siempre he conocido, sin ver que se requiere de un proceso para desmantelar cada punto de energía, y así poder volver a crearme teniendo en cuenta toda la vida y lo mejor para todos.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma experimentar nervios por realizarme una cirugía en las orejas, por haber ligado la palabra cirugía – a algo peligroso.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma temer la anestesia y temer los efectos en mi cuerpo, sin ver que estoy dirigiendo la cirugía de manera tal que no falten detalles por tener en cuenta, para que no sea hecha a partir de aceptaciones y permisiones creando efectos y consecuencias, sino que sea dirigida.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear los nervios relacionándolos a la cirugía de las orejas.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma permitir que influya en mí el hecho de tener una cirugía en las orejas, por crear la separación con la cirugía de orejas, y haberla definido como algo malo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma estar insegura de las decisiones que tomo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma definirme como superficial por hacerme una cirugía reconstructiva en las orejas.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma verme como una víctima de los doctores, sin ver que soy una e igual a ellos.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear emociones a partir de que me voy a hacer una cirugía en las orejas, de miedo de lo que ocurra.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear proyecciones futuras de cómo puede salir la cirugía, tales como imágenes de durante y después de la cirugía, en vez de mantenerme aquí como el respiro.

Me comprometo a mi misma a detener las proyecciones futuras acerca de cómo será durante y después de la cirugía.

Me comprometo a mi misma a detener el miedo a la cirugía, y a apoyarme a caminar la cirugía con el respiro.

Me comprometo a mi misma a detener los pensamientos de que soy especial y que merezco un trato mejor que los demás, porque me doy cuenta de que soy yo como ego queriendo sentirme superior y queriendo sobrevivir.

Me comprometo a mi misma a detener los pensamientos de muerte y de sufrimiento, porque me doy cuenta de que soy yo manipulando las decisiones que tomo participando en el miedo de lo que pueda pasar.

Me comprometo a mi misma a detener el personaje “víctima de la sociedad” y el personaje “víctima de mi misma”, y a tomar responsabilidad por mí misma.

Me comprometo a mi misma a ver, entender y darme cuenta de que soy una e igual a todo y cuanto existe.

Me comprometo a mi misma a detener todos los recuerdos y memorias en forma de traumas que haya creado.

Me comprometo a mi misma a detener el deseo de vivir experiencias energéticas, porque me doy cuenta de que para expresarme como una e igual a la vida, lo hago a través de la honestidad como yo misma, sin necesidad de energía.

lunes, 23 de julio de 2012

Día 34. Tiempo al tiempo



Desde pequeña, siempre dando todo por sentado, el tiempo, los minutos, las horas, los segundos, los años, las semanas, los días, y no viendo que el tiempo pasa rápido y cada vez hay menos, para hacer algo importante y que sea beneficioso para mí y para todos.

Siempre dejando pasar el tiempo, moviéndome autómata.
Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma dar por sentado el tiempo, y no querer ver que soy una e igual al tiempo, y que lo que haga en el tiempo que tengo de vida, es lo que determina quién soy, si me paro por la vida en cada momento.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma desconsiderar el tiempo, y no ver que me muevo en cada respiro, y que mi decisión para que considere todo tiene que ser lo mejor para todos en cada momento y en cada respiro, y que cualquier cosa que parta de un movimiento energético, que me mueva sin considerar lo físico en cada instante, va más allá del respiro, y es una proyección mental, yo tratando de moverme más rápido que lo físico, a través de la mente, y es en ese momento cuando tengo la oportunidad de elegir la vida, y vivir como una e igual al respiro moviéndome como una e igual a lo físico teniendo en cuenta la realidad física y no las ilusiones mentales, tales como sentimientos, recuerdos, memorias, emociones, reacciones, deseos, proyecciones, fantasías, imaginaciones, etc.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma participar en la mente por no querer tomar responsabilidad por el tiempo que tengo, creyendo que es más fácil y sencillo estar preocupada en la mente, en vez de organizar mi tiempo y caminar mi proceso a la vida, estableciendo bases reales y funcionales.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que la eternidad existe, sin ver que estoy queriendo que sea así por no querer aceptar que un día moriré y que lo que soy ahora mismo no es uno e igual a la vida, porque he participado en la mente y he despedido cada respiro que he tenido, y ahora, veo y me doy cuenta de que me he formado como un ser programado, y por tanto, me comprometo a mi misma a escribir y ver cómo me programé, que no he tenido en cuenta la vida, y a reprogramarme como lo mejor para la vida, ahora sí tomando cada respiro como una oportunidad de pararme por la vida.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que el tiempo sabe lo que hace, que yo no tengo que hacer nada sino esperar, ya que he aceptado creer en la esperanza y tener esperanza, como quien dice, esperar que algo ocurra sin que yo haga absolutamente nada, ya que he creído que todo viene dado, y que yo no tengo que mover ni un dedo porque ya lo tengo todo, sin ver el desastre que he permitido por medio de no mover ni un dedo, y por medio de la creencia de que el tiempo siempre encuentra un final perfecto, sin ver que de seguir así, el final que me espera es una muerte donde no seguiré por no ser una e igual a la vida.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear la esperanza, queriendo que exista algo que me ayude y me salve, así sea invisible, pero queriendo sentir y experimentar una luz que me ilumine el camino y no me deje caer, sin ver que ya caí en la mente desde siempre y que la esperanza no existe ya que es esperar y esperar, sin tomar acción por uno y como uno, para hacer lo que sea necesario para traer un cambio a uno y al mundo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear la pereza, siendo movida por y como la pereza, justificando así el no hacer nada, y el dejar pasar el tiempo volando.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que el tiempo me guía y me tiene esperando algo bueno, feliz y agradable, no viendo que estas ilusiones las creé desde pequeña al ver películas de disney viendo que siempre tienen finales que he definido como felices y que he creído que me espera un final feliz, no viendo que en primer lugar, la felicidad no existe actualmente en el mundo, solo la ilusión de felicidad, ya que hasta que todos no sean felices, uno solo no puede ser feliz, y por tanto, con el sistema de desigualdad que hemos creado, no hay posibilidad de que haya personas felices mientras tengan hambre o vivan en la pobreza, y que los que tienen salud y bienestar, buscan la ilusión de la felicidad, con su opuesto: tristeza, y así se permite que exista la riqueza y la pobreza.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma vivir en el: se podría haber hecho esto y lo otro, en vez de vivir en el respiro y ver qué puedo hacer en cada respiro y cada momento como mejor para todos.
Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que el tiempo todo lo arregla, y estar viviendo así, sin solucionar lo que he creado y dándole mi poder al pensamiento de que el tiempo todo lo cura.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haber querido “matar el tiempo” buscando entretenimiento sin siquiera cuestionarme la manera como se mueve el mundo y quién soy yo en este mundo y cómo soy yo, y por qué he aceptado la separación con todo lo que existe, incluso conmigo misma.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que tengo miedo del tiempo por creer que corre muy rápido y haber creado una entidad como “el tiempo”, diciendo que vuela y que no me da tiempo a nada, por no moverme como una e igual al tiempo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que el con el tiempo todo se olvida, sin ver que no se olvida sino que está en uno suprimido, y que está aquí, para que uno lo enfrente y lo corrija, en vez de mantener todo suprimido.

Me comprometo a mi misma a caminar como una e igual al tiempo, viendo qué tengo que hacer en cada momento para apoyarme.

Me comprometo a mi misma a detener las supresiones y a detener el querer buscar entretenimiento que me haga olvidar por momentos lo que he creado.

Me comprometo a mi misma a demostrar que no existe la esperanza, ya que depende de nosotros y lo que hagamos con nuestro tiempo, lo que determina la situación del mundo y de nosotros.

miércoles, 18 de julio de 2012

Día 33. Reaccionando con llanto ante las situaciones


Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma creer que me pasan unas situaciones muy feas y verme como una víctima.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma llorar en las situaciones que no dirijo, por ir al chat mental y permitirme participar en él, por haberme programado de manera tal que me creo el chat mental y lo escucho, y luego lloro en vez de dirigir las situaciones y comunicarme con las personas, por querer tener un espacio donde pueda estar yo sola con mi mente y no perder ese espacio, que he creído que es el único espacio que tengo.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma crear el llanto por querer participar en la mente.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma participar en el enojo y en sentirme mal y triste porque no dirijo las situaciones, en vez de respirar, mantenerme aquí, atenta al respiro y no participar en la mente ni en el chat mental.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma ligar el pensamiento de que estoy muy enferma por dentro por haber participado tanto en los sistemas, a la experiencia emocional del llanto por tristeza.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma participar en miedo de que las personas me vean ponerme emocional, y que no les agrade y me abandonen y se vayan, o no me apoyen ni me ayuden.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma ligar la experiencia emocional de tristeza al pensamiento de que estoy muy sola en el mundo y que nadie me apoya, y que voy a tener una vida dura y difícil por no tener muchos amigos.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma temer la soledad.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma temer la compañía.
Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma entristecerme porque las personas tengan reacciones emocionales y energéticas, y tomarlo como personal y pensar cosas manipulativas hacia mí, como mente, en contra de mí como vida.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma llorar desde las emociones y los sentimientos, en vez de mantenerme aquí como el respiro y llorar si el cuerpo físico tiene que llorar, para sacar los sistemas de la mente.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma querer tener razones por las que llorar, por creer que así voy a poder llorar más, sin tener en cuenta mi cuerpo.
  
Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma participar en el llanto apenas algo me molesta, en vez de ver por qué me molesta y respirar, corregirme y comunicarme conmigo misma y con los demás.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma separarme de mi propia comunicación.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma pensar que temo no ser apoyada por los demás, mientras lloro.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma ser poseída por la experiencia energética del llanto.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma participar en la preocupación mientras lloro.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma haber creado de mi cuerpo una herramienta para satisfacer la mente, con la que lloro a partir de la mente.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma crear el llanto a partir de la tristeza como un método de defensa ante las situaciones que no sé cómo dirigir ni manejar.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma participa en el llanto creado a partir de emociones, reacciones y sentimientos, cuando no me comunico efectivamente con los demás, y creo que llorando me van a entender, sin ver que así he abdicado la responsabilidad conmigo misma.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma programar mis músculos para sentir tristeza y para reaccionar ante las situaciones con tristeza.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma programar los músculos de mi cara para que se tornen con expresión de tristeza, con la boca hacia abajo y los ojos con agua llorosos, la nariz roja y la garganta cerrada, cuando experimento la experiencia energética de tristeza.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma no dirigir mi mente y ser dirigida por las emociones y llorar a partir de ellas, sin tener en cuenta lo mejor para la vida como para todos.


Cuando y como me vea a mi misma llorando o que voy a llorar, paro, respiro y me mantengo aquí.

Cuando y como me vea a mi misma participando en la experiencia energética de la tristeza, paro, respiro y me mantengo aquí.

Me comprometo a mi misma a apoyar mi cuerpo deteniendo todo tipo de llanto que provenga de las emociones, los sentimientos, las reacciones, los pensamientos, etc = la mente. Porque veo, entiendo y me doy cuenta de que así apoyo mi cuerpo para solo llorar cuando el cuerpo lo requiere físicamente, y no como mente queriendo llorar desde emociones como tristeza, enojo, rabia, frustración, desesperación, etc, porque así amplío la mente, en cambio al llorar sin movimientos dentro, apoyo a mi cuerpo en remover sistemas.

Me comprometo a mi misma a entender de qué manera me programé para llorar apenas experimento una situación energética en mí o en otro, y a detener ese punto, a pararme por la vida.

Me comprometo a mi misma a detener la polaridad de inferioridad o superioridad dentro de mí al detener los pensamientos de que soy inferior por llorar y que otros son superiores porque no lloran, n ise ponen emocionales, en vez de ver que es responsabilidad de cada uno detener su propia mente, por lo que es responsabilidad mía detener mi mente y detener todos los pensamientos con los que lloro y mientras lloro.

martes, 17 de julio de 2012

Día 32. Relaciones y acuerdos. Orejas. Relación con mi cuerpo 2



Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma culpar mi cuerpo por las bromas pesadas de otros que recibí en el colegio.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma culpar mis orejas porque sean grandes, creyendo que si fueran pequeñas yo tendría una vida más fácil, dando mi poder a la mente y no viviendo como una e igual a mi cuerpo como a la vida.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma imaginarme a mi misma con orejas más pequeñas para no tener comentarios abusivos por parte de otros, cuando en realidad he sido yo quien he permitido sentir tristeza por tener orejas grandes, creando todo tipo de deseos y fantasías por tenerlas pequeñas, imaginándolas pequeñas y deseando que mágicamente se volvieran pequeñas, incluso acudiendo al cirujano plástico para que me las operara por querer tenerlas pequeñas por juzgarlas como grandes al ver que en el mundo poca gente las tiene grandes y las mías se veían muy grandes, sintiéndome inferior a los demás por sentirme diferente, creyendo que tengo que esconderme y cambiar mis orejas o no seré aceptada, creando más separación conmigo misma y no permitiéndome vivir aquí en cada respiro, sino estando preocupada con la mente por definiciones, percepciones, ideas, creencias, etc.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma deseos de cambiar mi cuerpo que existan dentro de mí y como yo.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma participar en la experiencia emocional de la tristeza en relación con mi cuerpo y la manera como se ve.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma querer ser otra persona con orejas pequeñas, y participar en la mente al imaginar cómo serían mis orejas si fueran pequeñas, creando imágenes de orejas pequeñas, por no aceptar mi cuerpo como es y por participar en los “ideales” de belleza que he permitido que existan convirtiéndose en un modelo a seguir y en una búsqueda interminable de una supuesta perfección, creada por la mente - la cual no considera lo físico.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma sentir tristeza porque me hayan dicho que mis orejas son grandes, en vez de ver que soy yo con mi mente poniéndole una connotación negativa al hecho de que mis orejas sean grandes.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma tomar como personal que me hayan dicho que tengo orejas grandes, y que lo hayan dicho para reírse, y yo participar en la mente y experimentar inferioridad y auto compasión, en vez de mantenerme aquí como el respiro y no aceptar nada menos que la vida.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma sentirme diferente debido a mis orejas.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma creer que debo ser tímida y vergonzosa debido a tener las orejas grandes, creyendo que tengo que mostrarme lo menos posible para que poca gente o nadie note que tengo las orejas grandes, y así limitarme a definiciones de la mente, definiéndome como vergonzosa, tímida, reservada, callada, silenciosa, penosa, apartada y auto rechazada.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma la vergüenza que exista dentro de mi y como yo.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma sentir vergüenza por tener las orejas grandes.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma la timidez que exista dentro de mí y como yo.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma rechazarme a mi misma y justificarlo con que mis orejas sean grandes.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma creer que si la gente ve que tengo las orejas grandes van a tener pensamientos de que son grandes, por tanto diferentes, por tanto me tratarán diferente y tendrán juicios hacia mí, y creer que para que eso no suceda, debo esconder mis orejas, debo hacer lo más que pueda para no mostrarme y debo suprimirme, para que así no haya juicios de otros hacia mí, por haber dado mi poder a la mente, a la mente de otros y no a la vida como a lo físico, así, escondiéndome de la vida, usando justificaciones para no estar aquí en cada respiro y usando la mente como escudo hacia los demás y hacia mí misma, donde no he visto que yo he sido quien he aceptado esos juicios hacia mí y desafiado la vida y deificado la mente, cuando no debería ser así, ya que al aceptarlo así estoy aniquilando la vida dentro y fuera de mí.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma dar todo mi poder a las percepciones y palabras de otros en relación a mi cuerpo.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma pedirle a Dios que me hiciera las orejas más pequeñas, por creer que así terminaría el dolor y la tristeza que yo misma me estaba causando por juzgarme y juzgar mis orejas, deseando tener otro tipo de orejas de otro tamaño y de otra forma, por no ver la realidad sino por ver a través de los ojos de la mente, con juicios y separación, polaridades, definiciones, miedos, y vivir creyendo que tengo que ser diferente en vez de ver que estoy aquí en cada respiro, que me he permitido programarme como mente, pero que tengo la oportunidad en cada momento de caminar por lo que he creado corrigiéndome y entendiendo cómo lo creé, viendo que es inaceptable, porque nunca he tenido en cuenta la vida, y a pesar de que he podido ver que me estaba haciendo daño, continué con el daño en vez de deternerme y no aceptar nada menos que la vida.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma creer que por el hecho de tener orejas grandes todo lo que existe dentro de mí es tristeza y amargura.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma pensar y creer que si tuviera otro tipo de orejas más pequeñas y más pegadas a la cabeza, me iría mejor en la vida, tendría más opciones y oportunidades, más amigos y más relaciones, más dinero y más experiencias. Sin ver que esos deseos son mentales, programados a través de la televisión, las imágenes, las películas, las revistas, y que la mente no considera todo como uno e igual, sino unos pocos, y para que esos pocos puedan cumplir sus deseos, otros deben sufrir y pasarla mal, porque si no no existiría la polaridad de bueno /malo. Bonito / feo. Rico/ pobre. Feliz/ triste. Contento / deprimido. Aceptado / rechazado, etc. Y que yo al participar en la mente he aceptado que exista eso en mí y en el mundo, por aceptar la polaridad dentro de mí, y por verme como la manifestación de la polaridad negativa, queriendo subir y verme como la polaridad positiva suprimiendo la negativa, existiendo en polaridad y desigualdad todo el tiempo.


Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma querer un mejor cuerpo, calificando al mío como malo.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma experimentar decepción acerca de mi cuerpo, viéndome con decepción porque no es como yo desearía que fuera, porque si fuera como yo quisiera que fuera, creo que sería feliz, tendría más dinero y viviría bien, sin ver que todo esto es causado desde el primer momento de separación conmigo misma como con lo físico, con los demás, con mi cuerpo, y con la creación del sistema actual de dinero desigual, que crea miedo y deseo de sobrevivir.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma juzgar los cuerpos de las personas creyendo que así me sentiré mejor acerca de mi cuerpo.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma tensionar mi cuerpo/ a mi misma por no querer mostrar mi cuerpo como es, por tener juicios hacia mí / mi cuerpo, y querer esconderme por no querer que se vean mis orejas.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma separarme de la palabra ‘oreja’.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma creer que si tuviera las orejas pequeñas sería libre y tendría menos problemas, por no aceptar lo físico.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma creer que mis orejas son un punto que desata experiencias de decepción y frustración en mí.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma conectar el deseo de tener unas orejas pequeñas con el sentimiento de libertad.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma creer que tener orejas pequeñas es ser feliz y libre.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma ir hacia una experiencia emocional de depresión y tristeza cuando veo mis orejas al ver que son grandes y no como yo pienso que deberían ser.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma definirme como una imagen en mi mente.
Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma juzgar mis orejas, es decir una parte de mí, de mi cuerpo, de la que me he separado, sin ver que el cuerpo funciona como totalidad

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma juzgar mi cara como desequilibrada.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma criticar mi cara.
Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma temer el viento porque cuando pasa por mi cara me echa el pelo hacia atrás y deja ver mis orejas, con lo cual, me he permitido tener miedo del viento, por miedo de que se expongan mis orejas, en vez de ver que soy una e igual a mis orejas y al viento y disfrutar mi cuerpo como expresión de vida.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma temer que se vean mis orejas frente a otros porque cada vez que se me ven las orejas tengo una memoria en mi mente que me representa a mí como  mi cuerpo como mis orejas como yo las veo – feas.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma definir mis orejas como feas.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma definir mis orejas como desproporcionadas.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma participar en la imagen como memoria que viene a mi mente cuando se ven mis orejas y así perpetuando lo que he aceptado, como vergüenza, miedo, rechazo y juicios a mi misma como a mi cuerpo como a mis orejas.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma suprimirme a mi misma cuando la imagen como memoria viene a mi mente cuando se ven mis orejas, y permitir que esa imagen me dirija y guíe hasta el punto en que intento esconderme del público.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma tener resistencia a mi cuerpo físico humano debido a su forma por participar en comparación y en juicios.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma querer ser mejor que otros y experimentar más y más de mí creyendo que así estaré satisfecha con mi cuerpo, por haberme aceptado ser adicta a la mente que siempre quiere más y más y más, y no estar aquí como el respiro como una e igual a la vida y a mi cuerpo.

Cuando y como me vea a mi misma yendo a la supresión y a esconderme y mi cuerpo y mis orejas, inmediatamente paro, respiro y dejo ir los juicios y no me permito suprimirme ni esconderme de otros ni de mí, sino en cambio, expandirme, emerger, y mostrarme y hacerme visible y permitirme expresarme y disfrutar de mí misma.

Me comprometo a mi misma a detener la participación en la imagen como memoria que viene a la mente de mi cuerpo y mis orejas, porque veo y entiendo que la imagen en mi mente de mi misma es formada a través de emociones y sentimientos, o sea, de miedo y deseo, gusto y disgusto acerca de mi cuerpo, o sea que es una imagen distorsionada porque es creada a través de relaciones de energía de emociones y sentimientos que tengo hacia mi cuerpo y partes de mi cuerpo, y por tanto no es de confianza, porque  no representa la realidad sino mis juicios.

Me comprometo a mi misma a tomar responsabilidad por mí misma y por mi creación, por todo lo que he permitido y aceptado que exista dentro y fuera de mí como la enorme separación que he creado, por medio de escribir y perdonarme a mí misma, corregirme y cambiar por lo mejor para todos, porque me doy cuenta de que esconderse usando la mente y justificarlo usando los juicios a lo físico, es lo que destruye la vida, y que los humanos siempre lo hemos hecho así y no hemos parado.

viernes, 13 de julio de 2012

Día 31. Relaciones / Acuerdos. 1. Acuerdo conmigo misma


Continúo con mi camino a la vida, escribiendo punto por punto.

En el blog de hoy, empiezo caminando con el perdón a uno mismo el punto de las relaciones.
Durante mis relaciones han surgido las deshonestidades, donde he tenido la oportunidad de verme a mí misma y cambiar, pero no lo he hecho. No es justificable decir que no sabía cómo detenerme, porque uno siempre está aquí, en cada respiro como lo físico, sabemos que estamos aquí. Y sin embargo hemos “vendido el alma al diablo” como dice el dicho, hemos elegido la mente y la energía antes que la sustancia y la vida. Ahora sé cómo detenerla y detener todo tipo de patrones, toda la mente. Alinearme con la vida, ser una e igual a la mente.

Esto quiere decir que ahora, con las relaciones que tenga y acuerdos que forme con las personas como lo que sea lo mejor para todos, he de ser honesta conmigo misma, honesta con que voy a pararme por la vida, a cambiar por lo mejor para mí y para todos, para eso, he de entender cómo me he creado y cómo funciona el sistema, para no aceptar nada menos de mí como vida ni de nadie.

Con cada relación me veo a mi y es de responsabilidad pararme por la vida como yo mí misma en cada respiro. Porque ya ha sido mucho tiempo donde simplemente he dado todo por sentado, incluso mi cuerpo, no he tenido en cuenta a nadie, y no me he ocupado de mí vida, ni me he ocupado de mi mente.
Por tanto, ahora con cada reflejo que vea de mí en una relación, me comprometo a mi misma a revisarme y a investigar cómo me programé para no haber elegido la vida, sino las ilusiones, y cómo es que en ninguna relación que he tenido me he parado como una e igual a la vida.

Para poder formar acuerdos que sean lo mejor para todos, relaciones de apoyo y soporte, que consideren toda la vida por igual, lo primero es pararme en igualdad y unicidad conmigo misma como yo misma, es decir, formar un Acuerdo conmigo misma.

Como vivo en y como mi cuerpo, comenzaré por ver la relación que tengo con mi cuerpo:

Me perdono a mi msima por aceptar y permitirme a mi misma separarme de mí al caminar mi proceso por querer gustar a los demás y querer ser mejor que los demás, por creer que me dará superpoderes físicos y tener ilusiones de que seré como una imagen de persona perfecta, no viendo que el proceso lo camino por y para mí como lo mejor para todos.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haberme separado de mi cuerpo desde el momento en que acepté las ilusiones de la mente, en búsqueda de positividad y de experimentarme como más, creyendo que soy energía que puedo experimentar más de mí.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma separarme de mi cuerpo al aceptar el miedo, al ver que la energía existe en polaridad, y que al experimentarme como más, estoy experimentando en realidad energía positiva, generada a través de crear conflicto y fricción con mi cuerpo que es la sustancia de vida manifestada, chupando de esa sustancia para poder experimentar más de mí como energía, y que cuando esa energía se torna negativa, experimento miedo y participo en él, miedo de sentir que me pierdo por haberme definido como energía positiva, y haber participado en crear más conflicto para poder experimentar más de mí, no viendo que he estado viviendo en constante polaridad como energía y no como vida, por estar succionando de la sustancia, malusándola y abusándola.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma tener la percepción de mí de que no sirvo como cuerpo, ni como mente, por haberme separado de mí.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma separarme de mi cuerpo y no querer ver que estoy aquí en cada respiro, y en cambio elegir participar en el miedo de perderme a mí misma, en miedo de perder mis relaciones y en miedo de perder mi cuerpo.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma  separarme de mi cuerpo al participar en la comparación con otras personas con distintos cuerpos, no viendo que la comparación a través de ideas y percepciones proviene de la mente que solo tiene en cuenta el interés propio, y no la vida como lo físico.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma separarme de mi cuerpo al juzgar mi cuerpo como inferior a otros cuerpos, por crear ideas y pensamientos de cómo son los buenos y los malos cuerpos, definidos con la mente, no teniendo en cuenta la realidad física, sino viendo los cuerpos por cómo me he programado para creer que sirven o no, en un mundo donde se valora a las personas como mercancías y se considera solo a quienes proveen dinero y participan en el sistema económico valorando a quienes más dinero tienen.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear un sistema donde no se apoya lo físico, la vida, la realidad, donde se permite que unos tengan salud a costa de otros que no, donde unos tienen en exceso y otros nada, como lo que he permitido que exista dentro de mí y como yo, desigualdad y separación con lo físico.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma creer que mi cuerpo es la imagen que tengo de él, definiéndolo como una imagen y separándome de mí, no viviendo como mi cuerpo y con mi cuerpo, sino queriendo vivir como una imagen y queriendo proyectar una imagen de acuerdo a cada personalidad.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma temer vivir la intimidad como yo misma en mi cuerpo físico, por haberme separado de mi cuerpo al creer que es malo, y por creer que la energía es buena, creyendo que si escucho mi cuerpo, perderé la energía que he creído que soy, así siempre continuando un camino de destrucción propia.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma temer mostrar mi cuerpo a los demás como mi movimiento como una expresión de mí misma, por miedo de generar pensamientos en los demás, sin ver que es miedo por yo haber aceptado desde un principio participar en la mente, en separación con mi cuerpo, en separación con los demás y en abuso a mi misma.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma separarme de mis orejas por juzgarlas como grandes y desproporcionadas.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que mis orejas no las voy a aceptar nunca, y haberlas tomado como un punto con el que creo conflicto interno y fricción, no viendo que así atrofio mi cuerpo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma participar en separación con mis orejas y verlas como un punto de burla hacia mí, donde permito el abuso a lo físico, por dar importancia a la imagen, a una idea de cómo deberían ser mis orejas, por compararlas con las orejas de los demás, no viendo que estoy aquí como una e igual a mi cuerpo y que mis orejas me apoyan aquí en lo físico.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma sentir y experimentar celos de las personas con orejas pequeñas.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que tener las orejas grandes es malo por haberlo definido como horrible, espantoso, terrible, por ver que muy poca gente tiene orejas grandes, y que las mías desde que nací han sido grandes, y por no estar aquí atenta al respiro, me juzgué y esclavicé a la mente, al pensamiento de que debo ser rechazada y dejada de lado, con ese miedo constante de ser rechazada, por tener las orejas grandes.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma sentir auto compasión por tener las orejas grandes, y sentir lástima por mí misma, en vez de pararme como una e igual a la vida y en cada respiro corregirme, entendiendo cómo me separé de mí misma.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma creer que sólo me encuentro a mi misma por medio del sexo, así creando la separación de mí como el respiro, y así también del sexo, por verlo como algo separado de mí.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma haberme separado de mi cuerpo al haber observado pornografía y haberme masturbado esclavizando mi cuerpo a la mente, creando cada vez más culpa y más miedo a una relación conmigo misma.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma separarme de cada parte de mi cuerpo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma compararme con las personas que bailan, se mueven, hablan, y que defino como expresivas, viéndome a mí como suprimida y juzgándome por no haberme parado por la vida, en vez de pararme aquí en cada respiro y ver que estoy aquí como mi cuerpo físico.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma temer vivir lo mejor para mí como para mi cuerpo, porque jamás lo he hecho, por haber tenido el punto de partida de querer cambiar y querer moldear y modificar mi cuerpo para gustarme, por no aceptarme, y para ser aceptada en el mundo, para encajar y ser como la idea que tengo de qué debo ser y cómo debo ser.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma no apoyar mi cuerpo por creer que no importa, sin ver que mi cuerpo es lo que hace posible que yo esté en el mundo físicamente.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma comer desmesuradamente en desconsideración de mi cuerpo y del mundo, no viendo qué estoy comiendo ni escuchando mi cuerpo, si lo apoya o no, sólo queriendo comer lo que veo como apetecible y que me gusta su sabor, sin considerar si me está apoyando físicamente, o no.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma masacrar mi cuerpo al arrancarme y molestarme los granos, sin ver que son una expresión de mi cuerpo que se comunica conmigo, pero yo al juzgarlos y al no estar atenta aquí como mi cuerpo, los masacro y arranco.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi msima creer que soy eterna y que no importa lo que haga, así aceptando todo tipo de deshonestidades, solo por vivir como energía sin considerar mi cuerpo y el tiempo que tengo para renacer como la vida aquí en lo físico.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haber programado mi cuerpo para ser el lugar donde suprimo y escondo todo lo que genero con mi mente.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma juzgar mi cuerpo y todo lo que genera físicamente, como la caca, los gases, los mocos, el sudor, las lagañas, el olor que genera, etc. porque me estoy separando de mí misma.

Me comprometo a mi misma a vivir la intimidad como yo misma.

Me comprometo a mi misma a detener la búsqueda de energía positiva, deteniendo la fricción y el conflicto, deteniendo la succión de lo físico y deteniendo el ciclo de abuso, porque veo, entiendo y me doy cuenta de que no soy la experiencia de energía positiva, y que no me pierdo cuando experimento energía negativa, sino que me mantengo aquí como lo físico, sólo podría perderme si no fuera real.

Me comprometo a mi misma a aceptarme incondicionalente, aquí como mi cuerpo, deteniendo toda separación conmigo misma.

Me comprometo a mi misma a detener los juicios hacia mi cuerpo, para establecer un acuerdo conmigo misma.

Me comprometo a mi misma a detener los miedos de la mente de no ser aceptada por la sociedad, porque veo que surgen de no aceptarme a mi misma incondicionalmente, y de no vivir como una e igual a la vida, sino por estar abusando de la sustancia, por tanto,
Me comprometo a mi misma a detener el abuso a mi cuerpo, y a corregirme caminando lo mejor para todos, cambiando el mundo que ahora veo que ha estado pudriéndose, como he permitido dentro de mí estar y vivir, pudriendo mi cuerpo para poder existir como energía.

Me comprometo a mi misma a detener el destino preprogramado de abuso a mi misma y de auto destrucción, y a cambiar y corregirme parándome por la vida en cada respiro.

Me comprometo a mi misma a detener las personalidades que he creado para poder vivir aquí físicamente como la vida.

Me comprometo a mi misma a crear un acuerdo conmigo misma.

Me comprometo a mi misma a crear una relación con mi cuerpo como lo mejor para mí y para todos.

Me comprometo a mi misma a no masacrar mi cuerpo, ni los granos ni lo que salga de mi cuerpo, y me comprometo a apoyar mi cuerpo y sostener mi cuerpo en este mundo como realidad física.

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